Leyenda del castillo de Xátiva, y el Conde de Urgell

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Leyenda del castillo de Xátiva, y el Conde de Urgell

Mensaje por nubegris el Dom Mar 01, 2015 2:58 am



Cuenta la leyenda que, Don Jaime de Aragón, el último Conde de Urgell, llamado el Desdichado, siempre estuvo envuelto en una aureola de desgracias y tristezas.

El Castillo de Xátiva, en Valencia, fue prisión real de la Corona de Aragón y de personajes tan ilustres como el Conde de Urgell.

Fue cárcel llena de leyendas negras propiciadas por personajes ilustres desde los siglos XII hasta el XVI.

Muchas personas de la nobleza fueron privadas de libertad, por motivos políticos o amorosos entre los muros terribles de su calabozo.

La llamada mazmorra del Conde de Urgell estaba formada por dos salas. En la primera se hallaba el cuerpo de guardia; desde ella se accedía a otra mucho más pequeña, totalmente cerrada, bajo tierra, llena de humedad y muy oscura.

El único medio de comunicación que existía diariamente era un pequeño agujero realizado en el ancho muro por el que, se suponía, les pasaban los alimentos y bebidas a los prisioneros.

En esta celda de “linaje noble” fueron encarceladas personas tan influyentes como el Conde de Urgell, el Duque de Calabria y Diego de Borja entre muchos otros.

El Conde de Urgell era un hombre muy digno, sin embargo, los problemas que sufrió durante su vida fueron acarreados siempre por terceras personas. Él pagó por las culpas de otros.

No fue un héroe ni tampoco soberbio ni orgulloso. Pero desde su niñez estuvo muy mal aconsejado por su madre y amigos.

Si esto no hubiera ocurrido, muy posiblemente se hubiera coronado como Rey de Aragón.

Cuentan que el Condado de Urgell era, durante la Edad Media, un territorio señorial e independiente de las Coronas de Aragón y de Valencia.


La Casa de Urgell era la más poderosa de toda Cataluña hasta que se produjo la muerte, en el siglo XV, del Rey Martín I.

Aunque cuentan que Martín I tenía un hijo ilegítimo y que intentó proponerlo para que fuera su sucesor, este hecho no fue aceptado por ninguno de los demás pretendientes.

Cuentan que, en su lecho de muerte, Martín I expresó su deseo de que el sucesor al trono fuera el que más lo mereciera.

Estos rumores provocaron grandes enfrentamientos entres los posibles sucesores.

Con la muerte de este rey finalizaba una dinastía en la Corona de Aragón que había durado siete siglos.

Muerto el rey, se inició el Compromiso de Caspe: un pacto al que debían llegar los representantes de las Coronas de Aragón, el Condado de Cataluña y el Reino de Valencia. De aquí saldría elegido el nuevo Rey de Aragón.

Pero los catalanes nunca estuvieron de acuerdo, mientras que, los aragoneses y valencianos, unidos por el comercio de la lana que procedía de Castilla, eran partidarios de Fernando de Trastámara.

Dos eran los pretendientes preferidos: el Conde de Urgell y Fernando de Trastámara.

En Alcañiz, Teruel, los catalanes y aragoneses firmaron la Concordia donde establecían que cada uno debía aportar tres candidatos.

Sin embargo, el Reino de Valencia se negó a firmar en un principio. El Conde de Urgell ya había comenzado a organizar su resistencia militar.

Desde la ciudad de Valencia mandó a un gran ejército a las inmediaciones de El Puig. Allí les estaban esperando ya las tropas enemigas…
Los nobles caballeros se unían al ritual tradicional del “Despertar de las armas” donde los soldados, con sus espadas, golpeaban furiosamente sus escudos gritando: ¡Despierta hierro!

Las tropas contrarias realizaban el mismo ritual convirtiendo, el campo de batalla, en un lugar lleno de odio y venganza:

-¡Muerte, muerte, muerte!- gritaban todos al unísono.

Pero las tropas del Conde de Urgell fracasaron estrepitosamente, hecho que le impidió unir los ejércitos de Urgell y Aragón.

Con el Compromiso de Caspe se inició la introducción del Reino de Castilla en el trono aragonés. El castellano pasó a ser la lengua oficial de la corte y el aragonés fue relegándose al olvido.

Fernando intentó pactar con el Conde de Urgell múltiples veces, pero éste, absorbido por el carácter de su madre que le había repetido una y otra vez: “Hijo, o rey o nada”, no reconoció en ningún momento su apoyo al representante de los Trastámara.

Consecuencia…la guerra de nuevo.

El Conde de Urgell se refugió en el Castillo de Balaguer (Lérida) esperando la ayuda de los ingleses. El asedio por parte de las tropas de Fernando duró casi tres meses.

La ciudad fue bombardeaba sin piedad durante noche y día. Fernando, ávido de venganza, había reunido sus mejores tropas para vencer, de una vez por todas, a su eterno rival.

El asedio fue tan brutal que los mismos habitantes de Balaguer compraban los alimentos a las tropas enemigas.
En medio de este caos, su mujer, la infanta Isabel, acudió pidiendo clemencia a Fernando de Trastámara. Arrodillada a sus pies, pidió que le perdonara la vida a cambio de su rendición.

Así que, el Conde de Urgell, fue hecho prisionero. La confiscación que sufrió la familia no solamente se centró en sus tierras y rentas si no que les retiraron todo: muebles, joyas, libros, ropas…

Las mujeres fueron obligadas a partir hacia Zaragoza y además, fueron humilladas terriblemente al forzarlas a asistir a la fastuosa coronación de Fernando I, Rey de Aragón.

El Conde de Urgell sufrió toda clase de vejaciones y humillaciones allí donde estuvo encarcelado.

Vivió durante 20 años encerrado entre los muros de Mora de Toledo, el Alcázar de Madrid, Urueña, Teruel y, finalmente, en Xátiva.

En el Castillo de Xátiva fue donde se le trató de una forma más digna y menos rigurosa. Incluso se le permitió salir de la celda y ver la luz del sol.
Todos estos favores se debieron a la visita del futuro Alfonso VI El Magnánimo.

Cuando observó a este prisionero tan delgado, de mirada perdida, con una terrible expresión de dolor y tristeza marcada en su rostro, se sintió tan profundamente conmovido que quiso indultar al Conde de Urgell.
Pero rápidamente se lo desaconsejaron para evitar levantamientos y enfrentamientos con Cataluña.

Así que intentó mejorar la vida de este hombre sin llegar a concederle la libertad. Le permitió que saliera del calabozo al aire libre.

Le asignó una pequeña pensión para que mejorara su alimentación y sus ropas.

Incluso, mandó construir al lado del calabozo, una pequeña capilla para que pudiera acudir cuando lo necesitara.
A las nueve de la mañana del 1 de junio de 1.433 el Conde de Urgell moría de repente. Dijeron que había sido por causas naturales…

…Pero cuentan que la muerte del conde fue uno de los misterios más oscuros de la Corona de Aragón.

Durante aquellos días, se hallaban el palacio los dos hermanos de Fernando I, quienes nunca olvidaron la oposición del Conde de Urgell.

El rumor de que había sido asesinado corrió por todo el pueblo de Xátiva.

Y ni muerto, supieron respetar a este hombre desgraciado. Lo sacaron del castillo y se lo llevaron al convento de San Francisco.

Allí, fue inhumado el cuerpo y enterrado a gran profundidad sin losa ni inscripción. ¡Era un rebelde de la dinastía reinante!

Cinco siglos después, sus restos fueron trasladados de nuevo al Castillo de Xátiva y enterrados en la capilla que construyeron expresamente para
Fue Xátiva quien sacó los restos del Conde de Urgell del castillo para relegarlos al olvido y fue Xátiva quien supo devolver, a este hombre, su paz eterna

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